Es "fácil" corregir el rumbo cuando se es formador presencial: se ve directamente en los ojos de los alumnos si la luz se enciende o se apaga. Pero en el digital learning, las reacciones no se ven en tiempo real. Hay que preverlas, anticiparlas, suplir las carencias y apoyarse en los resortes motivacionales que se pueden pronosticar.
Partir del contenido en bruto para construir una formación sin pasar nunca por la etapa de los "personas" (con sus necesidades fundamentales, sus resortes de motivación y sus temores) es la garantía de un fracaso para buena parte de los participantes. Para evitar prácticas desviadas, como hacer clic frenéticamente en "siguiente" solo para validar el módulo en el LMS en lugar de aprender (sí, es habitual, usted lo sabe muy bien), hay dos enfoques posibles y acumulables:
- Convertir al alumno en cautivo del módulo: mediante "Dark UX", se le impide avanzar hasta que haya realizado todas las acciones solicitadas, como responder correctamente a una pregunta para desbloquear el botón siguiente.
- Diseñar un recorrido atractivo, pertinente y cognitivamente ergonómico, que provoque un efecto "wow" sin dejar de estar anclado en las realidades del terreno.
Confieso una clara preferencia por la segunda opción: lograr que cada persona, con sus necesidades específicas, encuentre el placer de aprender a lo largo de todo el recorrido.
La motivación no es un punto de partida garantizado
Muy a menudo, ante una formación que fracasa, se dicta un veredicto: "los alumnos no están motivados". Sin embargo, la realidad es más sutil. La motivación no es un ingrediente que se "añade" a posteriori en una formación. Es un estado dinámico que emerge, se mantiene — o se marchita — en función de cómo se ha diseñado la experiencia y del sentido dado a cada acción.
Dicho de otro modo, si la experiencia es clara, coherente y está alineada con los objetivos del usuario, la motivación emerge de forma natural. En cambio, si es confusa, está desconectada o es demasiado genérica, el compromiso cae en picado.
Todo empieza por comprender a los destinatarios
Para diseñar bien, hay que volver al origen del proceso y plantear una pregunta sencilla: ¿quiénes son realmente nuestros alumnos?
No se quede en su puesto de trabajo o su nivel jerárquico. Vaya más allá. Identifique sus limitaciones de tiempo, sus frenos psicológicos, su relación con las herramientas digitales, su carga mental y su historial con la formación. Nunca formamos a un grupo homogéneo, sino a una diversidad de perfiles. Aquí es donde la psicología cognitiva y las teorías de la motivación se vuelven indispensables: permiten anticipar estas particularidades.
El proyecto de aprendizaje: el momento en que todo empieza de verdad
En la pedagogía de adultos se habla de "motivo de compromiso" o proyecto de aprendizaje (un concepto muy querido por Philippe Carré). En psicopedagogía, es la noción de "proyecto de sentido" que Antoine de la Garanderie identifica como el primer gesto mental precursor de todos los demás (memorización, comprensión…).
Si esta proyección es clara, el alumno entiende qué va a hacer, por qué lo va a hacer y, sobre todo, el beneficio directo para su día a día. Su entrada en la formación se facilita. Si es confusa o implícita, el compromiso se vuelve frágil y la motivación se evapora. Un "marketing de la formación" bien diseñado de antemano ayuda a captar el interés: anunciar los beneficios en un pitch o mediante el testimonio de un beta-tester. Después, la ingeniería pedagógica toma el relevo: no basta con anunciar los objetivos una sola vez al principio, hay que reactivarlos, explicitarlos y contextualizar su logro a lo largo de todo el recorrido.
Alumnos diferentes, por tanto resortes diferentes
Incluso dentro de una muestra específica, los perfiles siguen siendo heterogéneos. Aquí es donde un modelo como el SONCAS, aunque de origen puramente comercial, ofrece una lectura pragmática si se traspone a las necesidades atencionales.
Algunos alumnos necesitan ser tranquilizados: serán sensibles a la claridad de la guía y a la seguridad de la interfaz. Otros buscan reconocimiento y se sentirán estimulados por la valorización de sus progresos. Otros vibrarán con la novedad o el reto intelectual, mientras que algunos buscarán la eficacia y la simplicidad inmediata. Una buena formación no busca dirigirse a un único perfil; combina hábilmente estos diferentes resortes.
Mantener el compromiso: el Flow y la Zona de Desarrollo Próximo
Una vez comprendido el destinatario, ¿cómo mantener ese compromiso en el tiempo? Dos conceptos científicos encajan aquí a la perfección.
Ese estado de concentración absoluta en el que el alumno pierde la noción del tiempo porque la tarea absorbe toda su atención. Este estado exige una calibración precisa de la dificultad.
El aprendizaje óptimo se sitúa siempre en ese espacio sutil entre lo que el alumno ya sabe hacer solo y lo que puede lograr gracias al andamiaje del dispositivo pedagógico. ¿Demasiado simple? El alumno se aburre y se desconecta. ¿Demasiado complejo? Se angustia, se desanima y abandona.
El compromiso duradero reside precisamente en mantener este equilibrio dinámico.
Cuidado con la trampa de la gamificación cosmética
En esta etapa, se suele creer que la gamificación lo resolverá todo. Cuidado. Muchos dispositivos se limitan a mecanismos de recompensa externa (puntos, insignias, clasificaciones). Si bien esto puede reforzar un recorrido ya bien diseñado, el riesgo es sustituir una motivación puramente extrínseca por la motivación intrínseca. En cuanto desaparece la recompensa, el compromiso se derrumba.
Aun así, no lo descartemos todo. El conductismo permite entender mecanismos muy útiles. Cuando un comportamiento se refuerza positivamente, aumenta su probabilidad de repetirse. Es un enfoque muy eficaz para afianzar procedimientos, gestos profesionales o automatismos. Guionizar ciertos segmentos del recorrido con técnicas conductistas es pertinente para memorizar bases, siempre que luego se removilicen en tareas de transferencia más complejas. Porque el conductismo por sí solo no basta para construir una comprensión profunda ni la transferencia a situaciones reales.
En el fondo, la motivación se basa en necesidades humanas fundamentales
Para tomar perspectiva, apoyémonos en un marco teórico sólido y validado: la Teoría de la Autodeterminación (Deci y Ryan). Demuestra que la motivación intrínseca (la más duradera) se basa en la satisfacción de tres necesidades psicológicas fundamentales: la autonomía, la competencia y la pertenencia (o proximidad social).
¿Cómo traducir todo esto en un Learning Experience Design multimodal?
- Para la autonomía, ofrezca flexibilidad cognitiva. El alumno puede elegir o combinar formatos (audio, vídeo, infografía enriquecida gracias al principio de doble codificación), ajustar la velocidad de lectura u optar por un recorrido exploratorio en lugar de estrictamente lineal. El e-learning asíncrono cobra entonces todo su sentido, al permitirle aprender a su propio ritmo.
- Para la competencia, los macro-objetivos se fragmentan en hitos claros, haciendo visible y gratificante el avance hacia niveles superiores.
- Para la pertenencia, el storytelling puede activar el sentimiento de identificación con una comunidad de iguales. Mejor aún si el recorrido integra mecánicas sociales: talleres en aula virtual, subgrupos de trabajo o espacios de intercambio asíncrono (Teams, Slack) para humanizar el recorrido en torno al contenido.
y una formación que transforma.
En definitiva, la motivación no es una variable aislada ni una opción cosmética. Es la puerta de entrada principal del enfoque LXD. Nos obliga a dejar de diseñar nuestros dispositivos partiendo de la masa de contenidos que hay que impartir, y a partir en cambio del ser humano que vivirá la experiencia.
Es precisamente ahí donde se juega la diferencia entre una formación que transmite... y una formación que transforma.
- Plantilla para crear personas de alumno — miro.com/fr/modeles/learner-persona/
- WIIFM? How to involve the learner in design thinking from the get go — mindtools-kineo.com
- Promover la motivación y el bienestar en la escuela (ProMoBE) — promobe.univ-grenoble-alpes.fr
- Teoría de la doble codificación — loterre.istex.fr
- La zona de desarrollo próximo para favorecer el aprendizaje — uqtr.uquebec.ca
- Flow: The Psychology of Optimal Experience, 1990 — Mihaly Csikszentmihalyi, Claremont Graduate University, Harper & Row — researchgate.net
- Psicología positiva y formación de adultos: el flow o el placer de comprender a lo largo de la vida — cairn.info